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La línea costera de La Aldea se prolonga en unos 33 kilómetros
de largo. Se trata de una costa considerablemente accidentada, alta,
rocosa y con playas o pequeñas calas que se corresponden
con las desembocaduras de barrancos o barranquillos. Esta disposición
se debe a un complicado proceso de formaciones volcánicas.
Su clima se caracteriza por la irregularidad y la escasez de lluvias,
con temperaturas medianamente altas (SUÁREZ MORENO, F.:
El pleito de La Aldea: 300 años de lucha por la propiedad
de la tierra, 1990, pp. 7-9).
El cultivo del tomate es la principal actividad agrícola
del municipio, que cuenta con uno de los barrancos que reciben más
caudal de la isla, puesto que acoge el cauce de la cuenca de Tejeda
donde se ubican varias de las presas de mayor capacidad de la isla.
Estos parajes pueden ser visitados a lo largo de una espectacular
ruta por carretera. (V.V.A.A.: Canarias isla a isla, 2000, p.
316)
En La Aldea de San Nicolás concurren diferentes zonas protegidas,
entre las que destacan el parque Rural del Roque Nublo, el Parque
Natural de Tamadaba, la Reserva Natural Integral de Inagua
y la Reserva Natural Especial de Güi-Güí,
cuyas playas han cautivado a todos sus visitantes.
En el mes de
septiembre se celebra la famosa Fiesta del Charco, cuyo origen
se remonta a la época aborigen, en la que la gente se tira
al gran charco, situado en la desembocadura del barranco de La Aldea.
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