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El término
municipal de Santa María de Guía limita con Moya por
el levante, y con Gáldar por el sur y oeste, lindando por
el lado septentrional con el océano.
Su relieve es intrincado y complejo, como consecuencia del corto
espacio que existe entre las cumbres más altas y la costa.
Esta costa se caracteriza por su rocosidad, donde se hace patente
la erosión.
Junto al gran puente de 125 metros de alto que cruza el barranco
de Silva, se encuentra el llamado Cenobio de Valerón,
sorprendente silo en la ladera de una montaña, donde hallamos
igualmente un tagoror, en el que se reunía el consejo de
los antiguos canarios con su rey.
De Guía
es fundamental la degustación de sus quesos de flor,
cuya leche cruda de vaca y oveja se cuaja utilizando la flor de
cardo azul. Su autenticidad reside también en su curación,
puesto que ésta se realiza sobre "cañizos"
colocados en cuevas de escasa humedad, lo que contribuye a darle
un peculiar aroma y sabor.
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